jueves 20 de julio de 2006

“Durante la dictadura, la complicidad del periodismo argentino fue terrible”

Usted es un hombre de la gráfica que además ha trabajado en la realización de documentales. ¿Pero cuándo nació su pasión por la radio?

Yo soy de los típicos que se relaciona con la radio desde la infancia, agarraba las reglas en el colegio y las hacia micrófonos. Particularmente tenía una relación muy estrecha con el fútbol, desde muy chiquito por ejemplo escuchaba los partidos de la (Nacional) "B" y hacia la síntesis como si fuese (Juan José) Lujambio, que después en el estudio daba los resultados de los partidos.
Mi relación muy fuerte con la radio viene de los seis y siete años, escuchaba a la tarde los radioteatros con mi abuela que iban por Radio Porteña antes de que fuera Continental en el 78´ y después durante el secundario, con el "Negro" Guerrero (por Hugo Guerrero Martineihz), sobre todo el "Fontana Show". Yo crecí alucinándome con las voces y los ritmos de las dos locutoras de Fontana (Beba Biñola y Rina Morán) más que con Fontana mismo. Creo que siempre quise ser locutor.

En realidad el perfil de un locutor "periodistizado" o de un periodista apoyado en un locutor arranca más bien hacia el cierre del secundario, que yo hago en plena ebullición del lustro de los 70´ y bueno, después la historia es mas conocida: Me bochan dos veces en el Iser, termino haciendo la carrera en Cosal y después casi inmediatamente ingreso en el informativo de Continental y de ahí su ruta.
Más allá de que ya desde diciembre del 76´ con otros compañeros de locución habíamos comprado un espacio en Radio Antartida (hoy América). De modo que en diciembre de este año estaré cumpliendo treinta años de carrera.

“Anticipos” fue un ciclo periodístico notable por ser contestatario ¿Cómo fue hacer radio en medio de un contexto tan oscuro como el de la última dictadura militar?

En un período que fue el inicial de Anticipos en la dictadura, con Liliana (Daunes) no fue una etapa angustiosa. Se dio una circunstancia muy especial: Radio Continental estaba en manos virtuales de la Fuerza Aérea y ejecutorias de una "nazi simpática" (yo sé que esto suena bizarro, pero es así) la señora De Ulaquiola que era esposa de un Coronel, la tipa era una mina de armas tomar, literalmente casi también, esposa de un borracho. A la mina le gustaba la "pimienta", se enfrentaba con los mílicos, era una mina de derecha que supongo que estaba al tanto de todo lo que ocurría pero le gustaba que su radio tuviera pimienta. Este es un aspecto.

El otro es el siguiente: cuando yo arranco en Continental, con el programa se produce lo que algunos llaman la "brasileñización" de la dictadura militar, el cambio de Viola por Galtieri para muchos milicos tenía un cierto relajamiento en las costumbres marcadamente dictatoriales, sobre todo en la relación con los medios. Y yo me cuelo por ahí, el programa se convierte en un fenómeno popular impresionante. La gente ponía el despertador para escuchar ese programa y yo servía con mis críticas a los intereses de los grupos más duros de los milicos que buscaban el retorno en función también de mis críticas.
Por sí no se entiende: yo les era funcional a ellos y ellos me eran funcionales a mí, en el sentido de poder encontrar un espacio donde criticar, porque ellos lo usaban para sus objetivos que consistían en "ven todo lo que está pasando, hay que volver a la línea dura" y yo lo usaba para colarme.

Cuando los tipos se acuerdan y se produce el recambio de Galtieri por Viola, cuando se dan cuenta de esta situación, ahí sí la empiezo a pasar mal porque había vuelto la dictadura a pleno en términos de control de los medios y no les era un tipo políticamente necesario. Mi etapa más complicada es la de Malvinas, pero lejos. No poder leer los cables de las agencias extranjeras, saber lo que estaba sucediendo y tener que morfártela…
Igual, yo quiero aclararte que no fue nunca que yo dije mucho, fue que los demás no decían nada. En la dictadura con la excepción del caso de Anticipios en Continental con Daunes, con excepción de la revista Humor y de algunas publicaciones de tirada reducida muy reducida, cito el caso del semanario judío Nueva Presencia…fuera de estos casos, la complicidad activa o pasiva del periodismo argentino fue terrible. Entonces en medio de semejante ceguera es obvio que un mínimo tuerto iba a aparecer como rey.

En el año 1983 usted rescinde el contrato con Radio Continental y Daniel Divinsky lo llama para ocupar un espacio en Radio Belgrano dónde entre otros estaba Jorge Lanata como movilero. ¿Es conciente que “Sin Anestesia” marcó un antes y un después en los periodísticos en radio?

Sí, soy conciente. Muchas veces pienso si se volviera a juntar ese grupo (digo, igual es imposible) o por lo menos es muy altamente improbable. (Marcelo) Zlotogwiazda que siempre le digo, apareció y parecía la persona que llega a Retiro con la valija llena de sueños. Es imposible pensar que pudiera darse una situación así: Radio del estado, que encima funcionaba como del estado, o sea no era una radio del gobierno francamente, en términos de libertad de cómo se criticaba al gobierno.

Lanata, Zloto, Liliana Daunes y toda la gente que algún caso hoy me siguen rodeando pero los casos de personas que volvían del exilio como el caso de Walter Goobar que después fue a Página/12, Carlos Aznarez, más que daban vueltas otros como (José María) Pasquín Durán, Tomás Eloy Martínez, efectivamente fue un antes y un después. Es imposible concebir el fenómeno de Página/12 si primero no se pasa por Radio Belgrano, de hecho Radio Belgrano es el lugar donde se crea Página/12. Si hoy se volviera a querer a juntar ese equipo sería muy difícil, como te dije altamente improbable por una razón económica. En aquel entonces fue el inicio de la radio con desparpajo e investigación, de la participación de los oyentes, sí marcó un antes y un después. Ese molde periodísticamente no fue superado en la radiofonía argentina, creo que los dos grandes fenómenos de la década del ochenta son Radio Belgrano (Sin Anestesia en particular) y la Rock & Pop, y creo que eso fue algo que no volvió a darse en la radio, fíjate vos.

Si vos tomás por década, la radio argentina generó un fenómeno que marcó un molde, que marcó un antes y un después, que marcó una revolución con la cual la radio siguió sobreviviendo y viviendo bien. Entonces tenés las orquestas en vivo y los radioteatros (40`y 50`), el “Fontana show” marcando la mañana informativa y el esquema magazine, creo que (Héctor) Larrea es alguien que merece ser mencionado en ese sentido.
En la década del 70`también, el Negro Guerrero. En los 80`Radio Belgrano desde el contenido periodístico pero también en el sentido artístico que se le empezó a dar a la AM y claramente la Rock & Pop en todo lo que esta la vertiente artística.

De los años noventa para acá no vuelve a ver un fenómeno radial revolucionario, todos los esquemas se basan en el esquema de “Sin Anestesia” y de Radio Belgrano desde el punto de vista de cómo hacer periodismo en radio o comunicación periodística como quieras llamarle. Todo sigue soportado dentro de esos dos moldes.


Usted hablaba acerca de la libertad en Radio Belgrano al hablar de Sin Anestesia. Hubo una producción que se llamó “Qué comen los argentinos que comen, qué toman los argentinos qué toman”, que se metió con los intereses de “La Serenísima”. Pero en los primeros meses de democracia ¿Cuánto había de libertad en una radio como Belgrano?

No, al contrario en los primeros meses fue impresionante después se asustan. Vos recién mencionas una empresa que fue La Serenísima que fue la única que quiso tocarme para que no siguiera hablando del tema por ejemplo. El tema de la relación con la Iglesia, ahí hubo un tipo muy importante que yo quiero rescatar que fue el Secretario de Información Pública de (Raúl Ricardo) Alfonsín, Emilio Givaja; que fue el tipo que desde la Secretaría de Medios se bancaba todas las puteadas de los fachos y de la Iglesia hacia Radio Belgrano a la que llamaban “Radio Belgrado”, quiero recordar. Realmente se trabajaba con mucha libertad, había funcionarios que estaban ilusionados con las cosas se decían pero nunca nos apretaron. Ahora después viene la bomba, el 26 de marzo justo me acuerdo porque fue otro hecho inédito ¿no? Yo había viajado a propuesta de la radio a cubrir el famoso viaje de Alfonsín a Estados Unidos.

¿Y Lanata quedó a cargo de la conducción del programa?

Si, Lanata quedó a cargo del programa y yo viajé a cubrir el “Plan Houston”, el lanzamiento del programa petrolero de Alfonsín que fue por Brasil y después por México; y que también fue un hecho inédito: “Aliverti cubriendo en el avión oficial el viaje de Alfonsín”. Era medio raro porque también era crítico de lo que veía en ese viaje, de las cosas que pasaban. Cuando volví, la bomba fue el 26 de marzo del 85`y la bomba en sí consiguió sus objetivos en Radio Belgrano. Mucha gente se asustó, se fue, era el comienzo del final. Divinsky se cansó de las presiones, probablemente estuviera cansado de él, o sea físicamente.

Claro, porque es Julia Constela la que decide echarlo…
Sí, decide el agotamiento de la Belgrano que se conocía. Julia Constela plantea una radio de tertulia, “qué está todo bien”. Era la típica alfonsinista asustada y termina destruyendo radio Belgrano, la destruye porque el Radicalismo en sí también se asusta. Es el comienzo de la defección, de las expectativas que el alfonsinismo había generado, yo creo que sí y esto es un concepto válido siempre.

Si vos tenés, 84`,85`un gobierno, una sociedad, un despertar del Juicio a las Juntas, Jesús Rodríguez encabezando las marchas para ir a Vélez a ver a Ernesto Cardenales del sandinismo que venia a la Argentina. Si vos tenés esa sociedad la hija natural o mediática es Radio Belgrano. Pero si después tenés el Punto Final, la Obediencia Debida y el Plan Austral, la hija natural es Julia Constela y la destrucción de lo que nunca sé si cabe definir como un proyecto, ¿no? Quiero citar a gente muy valiosa en los planos directrices: Divinsky, Rubén Zanoni que era el gerente general, Ricardo Gorba y Jorge Palacios a cargo de la gerencia periodística. No sé si fue un proyecto Radio Belgrano, yo creo que se trataba de hacer una radio desde el Estado, nunca hubo un proyecto de medios desde el gobierno de Alfonsín pero lo que salió, salió bien.

Pero insisto en ésta afiliación entre la situación política, el humor social y la radio, la tv y los diarios como hijos de esa situación política.
Fragmento de la entrevista para el documental Desde la Azotea.