El vengador de la TV

El mejor perfil de Diego Gvirtz fue escrito por Emilio Fernández Cicco un 18 de septiembre de 2004 en la revista Noticias:
¿En qué parte del cuerpo se encuentra la esencia humana? En las piernas seguramente no, pues si uno se corta las piernas, sigue siendo el mismo. Si se desprende de las orejas y de los brazos, y, si pudiera mantener sus funciones vitales, se llegara a desprender del torso, tampoco cambiaría en nada las cosas.
Todas estas deducciones apuntan a que la esencia inequívoca de una persona se localiza en... en... en la mente, el cerebro. Bueno, eso es lo que piensa Diego Gvirtz (39) cada vez que se acuesta, hecho que normalmente ocurre a las cinco de la madrugada cuando ya ha pensado demasiado.
No es muy alentadora la visión de Gvirtz sobre el sentido de la vida. Mejor conversar con gente como Peter Malenchini, que creía en Dios Todopoderoso mientras abusaba sexualmente de media docena de alumnos, o con Silvina Vázquez que, para quitarle el demonio a su padre, lo mató a puñaladas en su casa familiar en Villa Urquiza.
Según él, todos somos archivos vivientes sin espíritu y sin alma, depósitos más o menos defectuosos en donde se acumulan experiencias que se extinguen con la muerte.
Si piensa que la trilogía de "Matrix" era una demencia, es porque nunca escuchó hablar a Gvirtz, contador, dueño de un local de electrodomésticos a quien todos daban por muerto a los 30 años, y que terminó convertido en el productor más temido de la televisión, el inquisidor mediático que concibió "Televisión registrada" e "Indomables", donde se ganó el odio de Baby Etchecopar – lo esperó con un palo para rompérselo en la cabeza- y Eduardo Feinmann –lo señaló como portador
de Hiv-, entre otras rivalidades que lo llenan de orgullo.
Él, por ejemplo, se plantea un problema y se duerme pensando en el asunto, y al despertar obtiene automáticamente la respuesta como si alimentara un logaritmo en una gran computadora y la dejara trabajando durante la noche. Aunque la fórmula le da resultado, esto no es garantía de nada: la mente de Gvirtz tiene su ritmo propio, extraño y febril, con la aceleración de los autos de carrera, pero con un sistema de frenos que muchas veces no sirve para nada.
Vértigo de ideas. Javier Doberti, corresponsal de la CNN y amigo de Gvirtz desde el jardín de infantes "Platero", dice que siempre fue un velocista de las ideas. "De chico me invitaba a la casa y nos quedábamos hablando de fútbol y de mujeres hasta las cuatro de la mañana. Me acuerdo de su voz, mientras me caía de sueño, diciendo: ‘Eh, Javi, ¿estás despierto? ¿Javi?’. Yo sentía que él podía pasarse días hablando. Se da mucha manija, ¿sabés? Además de eso, Diego tiene una capacidad asombrosa para sobreponerse a las dificultades. En la escuela tuvo una agarrada muy famosa. Si conocés esa historia, conocés buena parte de cómo es Diego."
En la esquina de Virrey Loreto y Cabildo, un buen tiempo atrás, dos alumnos del Colegio Carlos María Moyano participaron de una gran pelea, una de esas que todo el mundo recuerda. Ezequiel era rápido conectando golpes, lo cual obligaba a sus rivales a retroceder y a abandonar toda esperanza. Aquella vez, para librarse de él, su adversario ascendió de espaldas por una escalinata. La mayoría imaginaba que, de un momento a otro, el chi-co echaría a correr. Sin embargo, desde la punta de la escalera, Diego Gvirtz saltó.
Sus compañeros lo observaron volar como si acabara de activar una ballesta. En el aire tomó del cuello a Ezequiel, lo derribó y lo molió a trompadas. Gvirtz tenía nueve años entonces. No cambiaría demasiado.
Para llegar a su despacho, en la productora "Pensado Para Televisión", hay que atravesar una sala con una decena de televisores donde diez jóvenes en tur-nos de ocho horas registran cada palabra vertida, cada metida de pata, imágenes que después destinarán a "TVR" e Indomables".
En una de las paredes, sujetos al corcho, figuran los temas del día: el incidente entre Tévez y el fotógrafo, el viaje frustrado de Maradona a Cuba, la Alfano lanzada a la política. Por lo visto, a ningún cómico le va a faltar libreto en la Argentina.
Antes de llegar a la escalera que conduce a su oficina, está el corazón de la productora, uno de los archivos televisivos más grande del país, la razón por la cual Gvirtz es tan temido: 81.500 casetes VHS más 1.618 cintas en formato Beta. En total, 246.118 horas, que crecen a un ritmo de 150 horas diarias, almacenadas en dos computadoras, capaces de arrojar 94 menciones en nombres de inocencia musical como el de Pipo Pescador. Por mes, se invierten 300 mil pesos en la puesta a punto de "TVR".
"A mí me gusta pensar", advierte él. Y hay que creerle: en lugar de contar ovejitas, este hombre encuentra el sueño pensando si la visión no será un fenómeno bidimensional tridimensionalizado por la percepción de las extremidades. "Pienso mucho en cosas abstractas y lo aplico a mis estrategias comerciales. Yo creía que los hombres con buena memoria iban a tener una gran ventaja en el futuro. Universalicé el concepto y lo llevé a los medios. Me di cuenta de que aquel
que tuviera el mejor archivo iba a triunfar. Y me propuse armar el mío. Fue el mejor pálpito que tuve en mi vida".
Mi enfermedad. Su archivo es fruto de una mente enferma, literalmente. Gvirtz empezó a compilarlo a los 20 años, mientras padecía de colitis ulcerosa aguda, un mal que lo atacó durante doce años, obligándolo a llevar una vida más bien casera y ermitaña. De los 18 a los 30, Gvirtz se iba a la cama con 39° de fiebre y despertaba sudado e inyectándose cortisona.
Con el tiempo, empezó a memorizar el mapa de bares con baños de la zona para no hacerse encima a mitad de camino. "Pobre, Diego", dice Renée, su mamá, arquitecta y entusiasta. "Tenía
que ir al baño hasta 26 veces por día. Aún así, se recibió de contador público y fue al viaje de egresados en Bariloche cuando el médico se lo prohibía. Durante ese tiempo, vivía conmigo. No me preguntes cómo hizo todo. La colitis ulcerosa es un misterio para la ciencia. No se sabe por qué le agarra a cierta gente. Nosotros llevamos a Diego a los Estados Unidos para que lo vieran los más reconocidos especialistas en el tema. Tenía sólo 50 por ciento de chances de sobrevivir de la operación. Pero él estaba convencido de que iba a salir bien".
A Marcos Gvirtz, el padre, calvo, con camisa a cuadros e inmobiliaria propia en el barrio de Belgrano, se le llenan los ojos de lágrimas: "Un médico amigo llamó para decirme: ‘No lo operes, Marcos, va a ser una carnicería’. Y yo no le dije nada a mi hijo: ¿sabés lo que es tragarse eso? ¿Sabés la culpa que iba a tener si salía mal?" La intervención duró seis horas. A Gvirtz le sacaron el colon y le hicieron uno nuevo con sus intestinos. Y hay que reconocerlo: de alguna forma, también hicieron de él un nuevo Gvirtz.
A los pocos meses de salir del quirófano, se casó, saltó en paracaídas, cabalgó elefantes en Kuala Lumpur, se divorció, acampó en medio de la selva y transitó con una balsa a través de un río turbulento.
"Antes era más tranquilo", recuerda Renée. "Después de la operación, le vino toda esa milonga de los deportes, cómo se dice, ¿borderline?" Luego participó en "Fútbol prohibido" (1996), "PAF" (2000), creó "Televisión registrada"(1999), "Indomables" (2001), "Los argentinos somos como somos" (2004), y "Despojados" (2000) y "Sushi con champán" (2001) –que duraron pocos meses-.
Hoy su productora, PPT, factura un millón de pesos al mes. Las celebridades tiemblan cuando pronuncian su nombre en "TVR" –ya planea su desembarco on line- e "Indomables" es el primer programa de chimentos seguido por gente que detesta los programas de chimentos.
Haciendo memoria, sus padres no encuentran indicios para que su hijo Diego –tienen otros dos, Eduardo, su mano derecha en la productora, y Silvina, eminencia en educación-, se dedicara a la
tele. Pero cualquiera sea su trabajo, coincidían entonces, iba a ser exitoso. Y si no era exitoso, bueno, derribaría paredes hasta conseguirlo.
Marcos considera que su hijo del medio padece de eficientismo: "Diego hasta el diez no para. Un
nueve no le sirve. Cuando dio la última materia en la facultad, lo bocharon y se puso tan mal, que lo llevé tres días a Mar del Plata. Él se encerraba en el casino y se conectaba con su mundo (N. de la R: en realidad, ponía a prueba un sistema de probabilidades para hacer saltar la banca en el que invirtió cifras importantes que jamás pudo recuperar).
Archivo demente. Renée pone en la mesa una foto de su hijo en Miramar tomando la mano de Silvina. Tiene un año y medio, y la mirada prematuramente reconcentrada. Ella cree que la foto contiene la estampa de lo que sería más tarde Gvirtz: "Ya era muy serio. Y fijate cómo se paraba:
sacando pechito. Diego siempre tuvo una memoria privilegiada. Si vos le decías algo doloroso, pasaban años y él venía a recordártelo".
Cuando empezó a trabajar como panelista en "Fútbol prohibido", Gvirtz podía advertir con exactitud cuándo Fer-nando Niembro se contradecía y recuperar nítidamente la fecha precisa del programa donde Niembro decía exactamente lo contrario. Él lo describe así: "Cuando tocás un tema se me vienen a la mente todos los hechos. Me preguntás de la operación y en dos segundos saco el archivo de la fecha, qué hice la noche anterior, los días de terapia intensiva.
Creo que no nos olvidamos de nada. Algunas cosas que nos desagradan, solamente, las mandamos al inconsciente".
Hay que tenerlo presente: Gvirtz no deja nada librado al azar. Al terminar una charla, cualquiera haya sido su resolución, evalúa qué cosas ha dicho instintivamente y qué cosas mantuvo ocultas.
Él llama a esto un plan maestro de exploración de su inconsciente pues tiene la teoría de que toda estrategia parte de allí.
En persona, a los 39 años, Gvirtz ya no saca pechito. Parece más bien calmo y sensible, pero tiene las uñas comidas y cuando conversa de ciertos temas, la mente se le dispara. Uno de esos asuntos
está desparramado por toda la mesa: las listas de mediciones de rating de Ibope, cuyas fallas él denunció en octubre del 2003, luego de pasar varias noches en vela revisándolas. "Escribí una solicitada en Clarín. No podía ser. Para Ibope, ‘Televicio’ y ‘TVR’ estaban empatados. Pero las mediciones coincidentales le daban a ‘TVR’ 14 a 3 en su favor. Era indudable que las supuestas fallas respondían a ciertos intereses. Mirá esto. Gvirtz extrae una hoja garabateada con números y flechas. Se supone que es un borrador donde acaba de sacar cálculos comparativos del rating de la última semana.
Él explica de dónde vienen las cuentas, las diferencias y los promedios, pero entre tanta cifra, se hace difícil seguirlo. Meses atrás, mientras Juan Castro caía del balcón de su casa lleno de drogas y ansiolíticos, Gvirtz sufría lo más parecido a un brote psicótico y derrapaba a un lugar donde ya nadie podía seguirlo. Tomaba siete medicaciones, llevaba tres días sin dormir y había despedido
a un puñado de amigos de la productora.
- Noticias: ¿La crisis fue un brote psicótico?
- Gvirtz: No lo sé. Estaba super estresado. Dejé de hacer deporte. Dejé de correr. Decía boludeces. Fumaba mucha marihuana. Estaba mal. Me empezaron a medicar y me pegó mal. No podía hablar. No se me entendía. Justo mi médico estaba de viaje. No había parado en el verano. Veía fantasmas en todos lados. Me hice análisis de todo y salí bien. Ahora, no tomo ningún remedio, duermo un mínimo de seis horas y me despierto sin reloj. Por mi problema todavía necesito ir cinco veces al baño. Y la gente piensa que voy a tomar cocaína. Nunca tomé. Para mis amigos, soy la DEA.
- Noticias: ¿Pero cuánta marihuana fumaba?
- Gvirtz:Tres cigarrillos por día durante la crisis que atravesé, después bajé a uno antes de dormir. Hoy casi no fumo. Evidentemente, Gvirtz conoce los vericuetos de la ley. Sabe que el consumo dentro de su casa no implica sanción legal, aún cuando la marihuana es una droga prohibida. La ley, sin embargo, es contradictoria ya que sanciona la tenencia aunque sea también
para consumo personal.
- Noticias: ¿Habla de filosofía con Petinatto, Gianola y Morgado, los conductores de sus programas?
- Gvirtz (hace un gesto con los hombros como si fueran casos perdidos): Con ellos hablo de cosas más terrenales. A Yanina, mi novia, la interno, pobre, hasta que me dice: "Basta, Diego, por favor".
- Noticias: Haber vivido diez años postrado con una enfermedad y casi al borde de la muerte, ¿lo hizo más religioso?
- Gvirtz: Es difícil creer en Dios. Nuestra mente no llega a comprender el infinito, la nada. Si cerrás los ojos y te imaginás el infinito, ¿qué ves?
- Noticias: ¿El cosmos?
- Gvirtz: Pero tu cosmos tiene límites. No podés comprender el infinito. Menos aún a Dios. Yo sostengo que el conocimiento es indemostrable. El mundo termina siendo una especie de fantasía que construye uno mismo. Pensemos: el sistema de conocimiento es formal y de bases axiomáticas. Está asentado en el barro. Basta recordar la paradoja de Aquiles y la tortuga, o frases paradójicas como... Bueno, dejemos el tema aquí. Es razonable que Petinatto y Gianola le hablen exclusivamente del rating y la cola de Pampita. Y que su mamá recuerde que, siendo panelista de "Fútbol prohibido", su hijo tenía el carisma de un tronco de eucaliptus. Gvirtz se alza la remera y descubre un vientre peludo marcado con una cicatriz: "En la operación me abrieron de acá a acá", dice. "Traté durante doce años de mi vida hacer una vida lo más normal posible. Desde ir al cine o a un boliche, y era un drama".
- Noticias: ¿Es cierto que los empresarios, artistas y funcionarios le temen? Ellos creen que si se convierten en sus rivales, usted podría sepultarlos.
- Gvirtz: No me ensaño con nadie. Nosotros tratamos de usar el archivo lo mejor posible. No puedo tener grabado lo que cada uno no hizo.
- Noticias: ¿Baby Echecopar fue a buscarlo con un palo?
- Gvirtz: Son cosas que pasan. En ese momento, la tele era más pirotécnica. Los que hablaban también eran más duros. Ahora se cuidan más. Se sienten observados.
- Noticias: ¿Usted saldría bien parado de su propio archivo?
- Gvirtz: Estoy lleno de contradicciones. Pero eso quiere decir que mi pensamiento evolucionó. Por ejemplo, soy antitabaco y desde mi crisis, empecé a fumar. Ahora, consumo un atado por día.
- Noticias: ¿Nunca quisieron comprarle el archivo?
- Gvirtz: Tuve ofertas para vender parte de la productora. Un millón y medio de pesos. No llegamos a un acuerdo. Pero el archivo no lo vendería por nada. Es parte de mi vida. Además, la plata no es mi objetivo fundamental. Aunque, bueno, me encanta ganarla (N. de la R: su mamá
dice que, desde los nueve años, disponía de sus propios ahorros, reunidos meticulosamente de vueltos de golosinas).
- Noticias: ¿Cómo sigue la causa que le iniciaron Raúl y Gastón Portal por considerar a "TVR" un plagio de "PNP"? Sabemos que en octubre lo citó el juez a prestar declaración indagatoria.
- Gvirtz: No está cerrado. Nosotros presentamos una demanda contra Portal porque dijo que nos dedicábamos a copiar y se la ganamos. Yo creo que "TVR" no apunta a marcar gags, si no a discutir ideas y personajes. Es diferente.
- Noticias: ¿Nunca un político requirió de su archivo?
- Gvirtz: Un ex gobernador de la provincia de Buenos Aires nos pidió que lo pusiéramos en "TVR" como un posible presidente. No recuerdo cuánto ofrecía. Eso sucedió varias veces, con otros políticos. Yo tuve siempre la misma posición: publicidad por derecha, sí. Por izquierda, no.
- Noticias: ¿A quién votó?
- Gvirtz: A Kirchner. Creo que supo llenar un vacío de poder. Por otra parte, siento que desde su gobierno hay ciertas restricciones. Gente que hoy no está en pantalla y que les sobra talento. Los canales se autocensuran.
- Noticias: ¿En América sucede eso?
- Gvirtz: No lo sé. Parece mentira pero creo que cuando había vacío de poder, había más libertad. Hay un miedo generalizado al disenso, y el gobierno se aprovecha de la debilidad econónmica de los medios para ejercer presión. Debo decir, también, que yo nunca tuve problemas.
- Noticias: ¿Recibió presiones para no emitir algún informe?
- Gvirtz: En América siempre nos dieron libertad. Yo defiendo una idea, no me importa si la víctima es un amigo o un conductor del canal, basta con que haya metido la pata. Es mi estilo.
- Noticias: ¿Por qué se sostienen "TVR" e "Indomables"?
- Gvirtz: Los programas funcionan cuando tienen una idea fuerte de base. Si no, fracasan. Fijate lo que pasa con "Dominico", de Nico Repetto: todavía no se sabe qué quieren hacer. "TVR" tiene un equilibrio perfecto: informes fuertes y conductores ocurrentes que aligeran la cosa. En principio, iban a estar Petinatto y Gillespie. Al final, tentaron a Peti para "Todos al diván".
- Noticias: ¿"TVR" encarna la nueva moral argentina?
- Gvirtz: Tratamos siempre de ponernos del lado del más débil. No vendemos nuestras opiniones. Si eso es políticamente correcto, lo acepto.
- Noticias: ¿En qué cosas cree?
- Gvirtz: Yo pienso, por ejemplo: ¿qué somos? Desde los diez años que pienso en eso y me voy corrigiendo. Te digo algo: no creo en el espíritu. En lo único que creo es en la información. El apellido Gvirtz es de origen alemán. Tiene ascendencia judía y significa "especias", condimentos. Conociéndolo ahora uno diría: pimienta, por supuesto. Diego no es padre, pero tiene un sobrino, Nicolás (14), que sigue la tradición familiar: duerme por la tarde, pasa la noche en vela, se hace el desayuno solo y administra sus propios ahorros.
Basta que visite un poco más la oficina del tío y le expliquen cómo diablos se mide el rating, para que medio mundo empiece nuevamente a temblar.

